viernes, 23 de enero de 2009

Las Crónicas de Narnia

La mañana siguiente caía una lluvia persistente, tan torrencial que al mirar por la ventana no se veían ni las montañas ni los bosques, ni siquiera el arroyo del jardín.
-¡Vaya, tenía que llover! -se quejó Edmund.
Acababan de terminar de desayunar con el profesor y estaban arriba en la habitación que éste les había reservado: una larga y estrecha habitación con dos ventanas que daban en una dirección y dos en otra.
-Deja de refunfuñar, Ed -dijo Susan-. Diez a uno a que despeja en una hora más o menos. Y mientras, no creo que nos aburramos. Hay una radio y cantidad de libros.
-No me interesan -declaró Peter-. Voy a explorar la casa.
A todos les pareció muy buena idea y así fue como empezaron las aventuras. Era una de esas casas que parecen no tener final, y estaba llena de lugares inesperados. Las primeras puertas que probaron conducían sólo a dormitorios desocupados, como todos habían supuesto; pero no tardaron en llegar a una habitación muy grande llena de cuadros, y allí encontraron una armadura completa; y la siguiente fue una habitación toda tapizada de verde, con un arpa en un rincón, y luego bajaron tres peldaños y subieron cinco, y a continuación apareció una especie de pequeño vestíbulo superior y una puerta que conducía a una galería y luego a una serie de habitaciones que comunicaban unas con otras y tenían las paredes llenas de libros; casi todos los libros eran muy antiguos y algunos eran más grandes que la Biblia de una iglesia. Casi a continuación se encontraron con una habitación que estaba totalmente vacía, a excepción de un enorme armario; uno de esos que tienen un espejo en la puerta. No había nada más en la estancia aparte de un moscón azul muerto en el alféizar de la ventana.
-¡Aquí no hay nada! -anunció Peter, y todos salieron en tropel; todos excepto Lucy.
La niña se quedó atrás porque pensó que valía la pena intentar abrir la puerta del armario, aunque estaba casi segura de que estaría cerrada con llave. Ante su sorpresa se abrió con facilidad y cayeron al suelo dos bolas de naftalina.
Al mirar dentro vio varios abrigos colgados, que en su mayoría eran largos y de piel. No había nada que a Lucy le gustara más que el olor y el tacto de la piel, así que se metió inmediatamente en el armario, se cobijó entre los abrigos y restregó el rostro contra ellos, dejando la puerta abierta, desde luego, porque sabía que era una soberana tontería encerrarse en un armario. No tardó en introducirse más en él y descubrió que había una segunda hilera de abrigos colgados allí dentro así que estiró los brazos hacia delante para no chocar de cara contra el fondo del armario. Dio un paso más -luego dos o tres- esperando siempre palpar el fondo de madera con la punta de los dedos; pero no lo encontró.
"¡Madre mía! ¡Este armario es enorme!", pensó Lucy, avanzando más aún, a la vez que apartaba a un lado los suaves pliegues de los abrigos para poder pasar. Entonces notó que había algo que crujía bajo sus pies. "¿Serán más bolas de naftalina?", se preguntó, inclinándose para palparlo con la mano. Pero en lugar de tocar la dura y lisa madera del suelo del armario, tocó algo blando, arenoso y sumamente frío.
-Esto es muy raro -dijo, y dio un paso o dos más al frente.Al cabo de un instante se percató de que lo que le rozaba el rostro y las manos ya no era suave piel sino algo duro y áspero e incluso espinoso.
-¡Vaya, pero si son ramas de árboles! -exclamó.
Y entonces vio que había una luz más adelante; no unos cuantos centímetros más allá donde debería haber estado la parte posterior del armario, sino bastante más lejos. Algo frío y blando le caía encima, y no tardó en descubrir que estaba de pie en medio de un bosque en plena noche con nieve bajo los pies y copos cayendo desde lo alto.

LAS CRÓNICAS DE NARNIA - C.S. Lewis

3 comentarios:

Elio Milay dijo...

Has elegido uno de los pasajes más preciosos de todo el libro. Qué buen ojo tienes...

Si me permites hacerte una recomendación, te copio aquí el enlace al blog de mi amiga Yaha, que es una fan como tú de Las Crónicas de Narnia.

http://yahairavalverde.blogspot.com

- Yahaira es la coautora del blog del Diario de Anne. También se siente totalmente identificada con ella. Una mañana estuvimos varias horas los dos al mismo tiempo, metiendo las entradas (200 en total) alternativamente. Y desde agosto de 1945 a junio de 1942, hacia atrás para que en el blog quedasen ordenadas. -

¡UN ABRAZO, AMIGA POETA!


P.S. La nueva dirección de mi blog es

http://bluespirits.blogspot.com

Elio Milay dijo...

Perdón, perdón... Quise decir

http://blue-spirits.blogspot.com

Elio Milay dijo...

Hola, querida Anna Harrison. Un placer visitarte. Gracias por pasar por los dibujos.

La historia de Chris y Dana Reeve es trágica, pero muy hermosa. Demostraron a todo el mundo lo que significa realmente eso que todo el mundo llama "amor" y pocos ponen en práctica de verdad. Me agrada que te hayas fijado en ese dibujo. Podría haber quedado mejor, pero puse todo el cariño, eso sí. Les admiro mucho.

También este pasaje donde Lucy entra al armario - como Alicia en la madriguera del conejo - y pasa a otro mundo paralelo, es mi preferido de Narnia. C.S. Lewis usa un estilo maravilloso para contarlo.

Me gustan tus gustos, disfruto con las entradas que publicas en este blog. Pero en mi caso tengo ventaja, porque me parezco en muchas cosas a ti, creo...


Te copio a continuación un texto que me ha dejado en mi blog mi amiga Elisha, a propósito de mi dibujo de cabecera...


"Niño Azul" de Eugene Field:


"El perro de juguete está cubierto de polvo, pero se yerque robusto y resistente; el soldado de juguete está rojo de herrumbre, y el mosquete se le oxida entre las manos. Hubo un tiempo en que ese perro era flamante y el soldado era apuesto y elegante, fue el tiempo en que nuestro Niño Azul los besó y los puso donde están.

"Ahora - dijo - esperad a que yo vuelva, no hagáis entretanto ningún ruido". Y fue a acostarse en su camita, donde soñó con juguetes primorosos; y mientras él soñaba, una canción angelical despertó a nuestro Niño Azul.

Oh, los años son muchos y son largos, pero los juguetes son amigos leales...

Sí, Niño Azul, leales permanecen,
siempre en el mismo lugar,
aguardando el contacto de una pequeña mano y la sonrisa de un pequeño rostro. Se preguntan, mientras aguardan tantos años en el polvo de esa pequeña silla, qué ha sido de nuestro Niño Azul, desde que los besó y los puso allí..."



P.S. Me encanta entrar y escuchar tu "Lemon Tree". Te asocio con la canción desde hace dos días que te conocí.

P.S.2 Si entras al blog de dibujos esta noche, verás mi homenaje a Heidi y al creador de sus dibujos animados, el gran Isao Takahata. He elegido una imagen en que estácon su perro Niebla y la he transformado en niña azulina.

P.S.3 Un saludooooo!!!!