Destellos de luz implacables
horizontan la marea
y ciernen en el corazón del mar
sus garras sin cesar
La comunión del mar y el cielo
nace tras la cortina de estrellas
que embarca un viaje
duradero mientras
la realidad duerma
sábado, 21 de marzo de 2009
Flácido entusiasmo
Desde el vacío consumado de los seres
flota una ingravida niebla incolora
inolora
que flota encima de la tierra
haciendola ser un cúmulo de
nada
flota una ingravida niebla incolora
inolora
que flota encima de la tierra
haciendola ser un cúmulo de
nada
Sed
Tengo mucha sed, tengo mucha sed de amor
pero cuánto menos amor bebo
más sed tengo
veo a la gente beber
mientras yo me muero de sed
y llegará un momento en que tenga tanta sed
que me moriré
con sed
pero cuánto menos amor bebo
más sed tengo
veo a la gente beber
mientras yo me muero de sed
y llegará un momento en que tenga tanta sed
que me moriré
con sed
Primera sentencia
Desde el alma de un analfabeto en este arte
saldrá algo de la pasión encerrada en un mundo aparte
El Oráculo luminoso del espectral amanecer esfuma grandes praderas de elefantes cornudos.
Una llave estruendosa, llave martillante, en el cerebro de una magna escultura.
Pero no te rindas, cuando el alma peligra en el gran lugar maravilloso.
Cuando un ave volante, llena de alas parlantes cubre el espeso escrúpulo del horizonte dañino.
Una voltereta de ideas salen disparadas de un rifle conejero, cuando sepas la razón del descubriento.
Vuela, vuela alto especial marinero del cielo. Canta y salta cuando pises la tierra de los sútiles escuetos sultanes.
Y ahora que todo salió podemos mirar qué pasó... y mientras posamos la mirada en hechos pasados, inspirados en el sulfuroso olor de la lluvia, nuestra alma cantará y proclamará el techo de los murciélagos saltarines.
El divertido regocijo de veros a vosotros, solanos, intentando descifrar mis hábiles canciones.
No fui testigo de ningún espejo lunar, sólo dejé que mi intuición poderosa supiese qué hacer.
saldrá algo de la pasión encerrada en un mundo aparte
El Oráculo luminoso del espectral amanecer esfuma grandes praderas de elefantes cornudos.
Una llave estruendosa, llave martillante, en el cerebro de una magna escultura.
Pero no te rindas, cuando el alma peligra en el gran lugar maravilloso.
Cuando un ave volante, llena de alas parlantes cubre el espeso escrúpulo del horizonte dañino.
Una voltereta de ideas salen disparadas de un rifle conejero, cuando sepas la razón del descubriento.
Vuela, vuela alto especial marinero del cielo. Canta y salta cuando pises la tierra de los sútiles escuetos sultanes.
Y ahora que todo salió podemos mirar qué pasó... y mientras posamos la mirada en hechos pasados, inspirados en el sulfuroso olor de la lluvia, nuestra alma cantará y proclamará el techo de los murciélagos saltarines.
El divertido regocijo de veros a vosotros, solanos, intentando descifrar mis hábiles canciones.
No fui testigo de ningún espejo lunar, sólo dejé que mi intuición poderosa supiese qué hacer.
miércoles, 11 de marzo de 2009
Mozart
"Ni una inteligencia sublime, ni una gran imaginación, ni las dos cosas juntas forman el genio. Amor, amor, eso es el alma del genio." W.A. Mozart
El campo de la Música Clásica es muy amplio así que yo no os puedo ofrecer mucho sobre el tema. Mi tío Juan Manuel (1944-2008), él sí sabía mucho de Música Clásica, era melómano... y heredé de él muchos discos de los Beatles... ¡¡¡¡lástima que los vinilos mi padre los vendió!!!! Tenía el albúm blanco en LP... yo sólo tengo un LP de los Beatles, y es herencia de mi madre. Y mi primo, Juan Miguel (sí... en mi familia todos se llaman... Juan tal, Ana tal... yo soy Ana Carolina, mi padre Juan Carlos, mi abuelo Juan Manuel y si tengo hijos, si es chica será Ana y otro nombre y si es chico Juan y otro nombre... John... ah, John Lennon)... bueno... me estaba desviando mucho del tema... mi primo Juan Miguel también es muy aficionado a la Música Clásica.
La mayoría de la gente piensa que la Música Clásica es ABURRIDA. Yo recuerdo que cuando era pequeña y escuchaba Música Clásica me daba MIEDO; me sentía intimidada por tanta profundidad, humm... siempre transformaba mi alrededor como si en cualquier momento me cayese por un abismo oscuro. Ahora, no me da miedo. Me gusta. Aunque, es cierto que aburre escucharla en exceso... mi mente necesita alternarla con los electrizantes rasgeos del rock y sus enérgicas melodías. Pero tampoco puedo escuchar rock todo el día, a veces necesito la paz de la música clásica y su sublimidad.
Mi preferido con bastante predilección es Mozart. A los doce años, tuve la suerte de que un periódico regalaba la obra completa de Mozart y mi padre me la compraba... cada semana, me daba cuatro discos nuevos... y en total, son treinta y cinco. Obviamente, no los he escuchado todos... sólo algunos... hay uno de serenatas, otro de sinfonías y otro de piano, que son los que suelo escuchar. Además, la obra completa también la acompañaba la biografía de Mozart con gran detalle... y conozco bastante su vida.
El campo de la Música Clásica es muy amplio así que yo no os puedo ofrecer mucho sobre el tema. Mi tío Juan Manuel (1944-2008), él sí sabía mucho de Música Clásica, era melómano... y heredé de él muchos discos de los Beatles... ¡¡¡¡lástima que los vinilos mi padre los vendió!!!! Tenía el albúm blanco en LP... yo sólo tengo un LP de los Beatles, y es herencia de mi madre. Y mi primo, Juan Miguel (sí... en mi familia todos se llaman... Juan tal, Ana tal... yo soy Ana Carolina, mi padre Juan Carlos, mi abuelo Juan Manuel y si tengo hijos, si es chica será Ana y otro nombre y si es chico Juan y otro nombre... John... ah, John Lennon)... bueno... me estaba desviando mucho del tema... mi primo Juan Miguel también es muy aficionado a la Música Clásica.
La mayoría de la gente piensa que la Música Clásica es ABURRIDA. Yo recuerdo que cuando era pequeña y escuchaba Música Clásica me daba MIEDO; me sentía intimidada por tanta profundidad, humm... siempre transformaba mi alrededor como si en cualquier momento me cayese por un abismo oscuro. Ahora, no me da miedo. Me gusta. Aunque, es cierto que aburre escucharla en exceso... mi mente necesita alternarla con los electrizantes rasgeos del rock y sus enérgicas melodías. Pero tampoco puedo escuchar rock todo el día, a veces necesito la paz de la música clásica y su sublimidad.
Mi preferido con bastante predilección es Mozart. A los doce años, tuve la suerte de que un periódico regalaba la obra completa de Mozart y mi padre me la compraba... cada semana, me daba cuatro discos nuevos... y en total, son treinta y cinco. Obviamente, no los he escuchado todos... sólo algunos... hay uno de serenatas, otro de sinfonías y otro de piano, que son los que suelo escuchar. Además, la obra completa también la acompañaba la biografía de Mozart con gran detalle... y conozco bastante su vida.Crysostomus Johannes Gotlieb Teophilus Wolfgang Amadeus Mozart (largo, eh) nació el Salzburgo, el 27 de Enero de 1756, su padre Leopold Mozart era violinista y se encargó de que sus hijos también lo fuesen... la hermana de Wolfgang, Nannerl, era igual o quizá mejor que él, pero por ser mujer no pudo dedicarse a la música. Wolfgang se sentía entusiasmado al escuchar un acorde a los cinco o cuatro años... y comenzó a aprender clavicordio. A los 6 años ya daba conciertos por todas las cortes con los ojos vendados. La famosa Einekleine Natchmusik (Pequeña Serenata Nocturna) la compuso a los 11 años. A los 12 años, compuso su primera ópera. Y a los 14 ya era Concert Maister, director de la capilla. Y, en fin... compuso alrededor de 600 obras en toda su vida, murió a los 35 años...
las teorías de su muerte son infinitas... pero las que yo sé, son... que la secta masónica lo envenenó por revelar secretos en "La flauta mágica"... murió de fiebre... Salieri lo mató por envidia... y esas son las que sé. Yo, me inclino por la de la fiebre... en aquella época la sanidad escaseaba y no había curas para las enfermedades, la gente moría de gripes... y, además, debido a las numerosas giras que hacía Mozart por Europa en su juventud, de joven contrajo casi todas las enfermedades conocidas... de los seis hijos que tuvo, no sobrevivió ninguno, y el más mayor llegó a crecer hasta los 14... las enfermedades los mataron. A Mozart lo enterraron en una fosa común por ser pobre... aunque la corte le pagaba muy bien, él no sabía administrar sus ganancias y era pobre.
las teorías de su muerte son infinitas... pero las que yo sé, son... que la secta masónica lo envenenó por revelar secretos en "La flauta mágica"... murió de fiebre... Salieri lo mató por envidia... y esas son las que sé. Yo, me inclino por la de la fiebre... en aquella época la sanidad escaseaba y no había curas para las enfermedades, la gente moría de gripes... y, además, debido a las numerosas giras que hacía Mozart por Europa en su juventud, de joven contrajo casi todas las enfermedades conocidas... de los seis hijos que tuvo, no sobrevivió ninguno, y el más mayor llegó a crecer hasta los 14... las enfermedades los mataron. A Mozart lo enterraron en una fosa común por ser pobre... aunque la corte le pagaba muy bien, él no sabía administrar sus ganancias y era pobre.El año pasado, tuve el placer de ver la película "Amadeus" (1984, Milos Forman) en la clase de música... me sorprendí mucho. Recuerdo que antes de ver la película pensaba que Mozart era el tipo serio y... formal, como uno se imagina que sean los señores en el siglo XVIII. Pero en esta película se revela su lado más hiperactivo, por así decirlo, y su personalidad más pícara. Todo ello queda recalcado en la risa que le ponen. Pero, creo que me agradó más saber que Mozart era así, tan... delirante. Y ahora... le tengo admiración. Y sé tocar dos de sus serenatas para piano, "Alla Turca" y otra que no sé muy bien el nombre, pero que es "K. 545"... algún día, haré una grabación en condiciones de eso. Pienso que, como saben, Mozart era un genio y, además, un niño prodigio. Pero puedo sentir en su música alegría y... espontánea sencillez... perfección... ¡Sientan el Efecto Mozart! Yo no se los puedo explicar como si fuese la tabla de multiplicar, porque eso no se puede expresar con vocablos, tan sólo... se sabe que es grandeza. GRANDEZA. Mozart es mi preferido en la música clásica. Preferido con diferencia... luego le siguen Beethoven y Tchaicovsky.
Este vídeo, recoge toda la muestra del efecto Mozart. Veánlo.
Este vídeo, recoge toda la muestra del efecto Mozart. Veánlo.
domingo, 8 de marzo de 2009
Voy a vivir de forma tan parecida a la de un narniano como pueda, aunque no exista Narnia.

- Os diré algo, señora – dijo Charcosombrío apartándose del fuego; cojeando debido al dolor -. Os diré algo. Todo lo que habéis estado diciendo es bastante cierto, sin duda. Soy un tipo al que siempre le ha gustado saber lo peor y luego le ha puesto la mejor cara que ha podido. Así pues, no negaré nada de lo que habéis declarado. Pero hay algo más que debe mencionarse. Supongamos que no hemos hecho más que soñar o inventar todas esas cosas: árboles, hierba, sol, luna, estrellas y al mismo Aslan. Supongamos que sea así. Entonces todo lo que puedo decir es que, en ese caso, las cosas inventadas parecen mucho más importantes que las reales. Supongamos que este pozo negro que tenéis por reino es el único mundo. Pues lo cierto es que me resulta muy poca cosa. ¡Qué curioso! No somos más que criaturas que han inventado un juego, si es que tenéis razón; pero nuestro mundo ficticio deja en mantillas a vuestro mundo real. Por eso voy a quedarme en ese mundo imaginario. Estoy del lado de Aslan incluso aunque no exista ningún Aslan para actuar de guía. Voy a vivir de forma tan parecida a la de un narniano como pueda, aunque no exista Narnia. Así pues, os doy las gracias por la cena que nos habéis ofrecido y, si estos dos caballeros y la joven dama están listos, abandonaremos vuestra corte al momento y marcharemos por la oscuridad para pasar nuestras vidas en la Tierra Superior. Sin duda nuestro tiempo no será largo, diría yo; pero eso no es una gran desgracia si el mundo es un lugar tan aburrido como decís.

Las Crónicas de Narnia: La Silla de Plata - Clive Staples Lewis.
martes, 3 de marzo de 2009
Revolutionarity Road (Richard Yates)
John observó a su madre con la cabeza ladeada, y cuando hubo tragado lo que tenía en la boca la cortó a media frase.-¿Tú eres abogado, Frank?
-¿Abogado, yo? No. ¿Por qué?
-Confiaba en que lo fueras, eso es todo. Me iría bien un abogado. ¿A qué te dedicas, pues? ¿Publicidad, o algo así?
-No. Trabajo en Knox Business Machines.
-¿Y qué haces? ¿Diseñas máquinas, las haces, las vendes, las reparas o qué?
-Digamos que ayudo a que se vendan. En realidad, no tengo mucho que ver con las máquinas en sí; trabajo en las oficinas. Un trabajo bastante estúpido, a decir verdad. Me refiero a que no es nada interesante, ya sabes.
-¿”Interesante”? –a John Givings pareció molestarle la palabra-. ¿Te preocupa si un trabajo es “interesante” o no? Yo pensaba que eso sólo lo hacían las mujeres. Y los muchachos. Me sorprendes…
-Oh, miren, ¡está saliendo el sol! –exclamó la señora Givings. Se levantó de un salto, fue hasta la ventana panorámica y se asomó, con la espalda muy rígida-. A lo mejor vemos un arco iris. Sería maravilloso, ¿verdad?
A Frank empezaba a escocerle el cogote de pura irritación.
-Sólo quería decir –explicó- que no me gusta mi empleo ni nunca me gustará.
-Entonces, ¿por qué lo haces? Oh, está bien, está bien… -John Givings agachó la cabeza y levantó débilmente una mano en un vano intento de parar el golpe de la reprobación pública-. Sí, ya sé; no es asunto mío. Nuestra Helen llama a eso Tener-Poco-Tacto, Querido. Ése es mi problema, ya ves; y siempre lo ha sido. Olvida lo que he dicho. Si quieres tener una casa, has de tener un empleo. Si quieres tener una casa muy bonita, muy linda, entonces necesitas un trabajo que no te guste. Estupendo. Así es que como funciona el noventa y nueve por ciento de la gente, de modo que no tienes por qué disculparte, amigo. Si viene uno y te pregunta “¿Por qué lo haces?”, puedes dar por seguro que los del manicomio lo han dejado suelto unas horas. Queda claro. ¿Queda claro, Helen?
-Oh, miren, hay un arco iris –dijo la señora Givings-… o no, un momento, me parece que no lo es. Pero seguro que al sol se está de maravilla. ¿Por qué no vamos a dar un paseo?
-A decir verdad –dijo Frank-, has puesto el dedo en la llaga, John. Estoy de acuerdo en todo lo que acabas de decir. Mi mujer también. Por eso voy a dejar mi empleo en otoño, y por eso vamos a marcharnos.
John Givings miró incrédulo a los dos, a Frank y a April.
-¿Ah, sí? ¿Marcharos adónde? Oh, ya, espera… Sí, ella me dijo algo de eso. Os vais a Europa, ¿verdad? Sí, ahora lo recuerdo. Lo que no dijo es por qué; sólo que le parecía “muy extraño” –y de repente hendió el aire (por poco no hendió la casa entera) con una carcajada feroz-. Oye, mamá, ¿qué opinas? ¿Todavía lo encuentras “muy extraño”? ¿Eh, Helen?
-Tranquilízate –dijo Howard Givings desde su rincón-. Cálmate un poco, hijo.
Pero John hizo caso omiso.
-¡No veas! –gritó-. Apuesto a que esta conversación sí la encuentras muy extraña, ¿eh, mamá?
Estaban tan hechos a la voz de cantarina de la señora Givings que las siguientes palabras que ella dijo, dirigidas a la ventana y pronunciadas en una especie de tenso y húmedo plañido, los impresionaron:
-Oh, John, basta ya.
Howard Givings se levantó y fue hacia su mujer arrastrando los pies. Una de sus blancas manos manchadas de vejez hizo un ademán de tocarla, pero en el último momento pareció pensarlo mejor. Se quedaron los dos mirando por la ventana, muy juntos; era difícil saber si estaban hablando en susurros. La cara de John estaba aún exaltada a resultas de la risa.
-Bueno -dijo Frank, inquieto-, quizá sí deberíamos ir a dar un paseo.
-Sí, vamos -dijo April.
-Ya sé -dijo John Givings-. ¿Por qué no vamos nosotros tres a dar una vuelta y así ellos se quedan aquí por si sale el arco iris? A ver si aligeramos un poquito la tensión.
Cruzó la alfombra para ir por su gorra, y de regreso torció casi espasmódicamente hacia donde estaban sus padres, describiendo con el puño cerrado un rápido arco en dirección al hombro de su madre. Howard Givings vio venir la mano y sus gafas reflejaron un instante de miedo, pero no hubo tiempo para intervenir: el puño aterrizó, pero no golpeando, sino con una manotada suave, cariñosa y comedida en el vesido de la señora Givings.
-Hasta luego, mamá -dijo John-. No pierdas esa simpatía.
En el bosque de detrás de la casa, la tierra recién regada y humeando al sol despedía una fragancia estimulante. Los Wheeler y su invitado, relajados en un espontáneo ambiente de camadería, tuvieron que caminar cuesta arriba en fila india y abrirse camino entre los árboles; el menor roce con una rama alta producía una lluvia de gotas, y la reluciente corteza de las ramas pequeñas les dejaba en la ropa veteadas manchas negras. Al cabo de un rato dejaron el bosque y rodearon lentamente el campo que quedaba detrás. Los hombres llevaban el peso de la conversación; April escuchaba, sin apartarse del brazo de Frank, y éste notó más de una vez, mirándola de soslayo, que sus ojos brillaban con lo que parecía admiración por cuanto estaba diciendo.
Los aspectos prácticos de mudarse a Europa no parecieron interesar a John Givings, quien sin embargo no dejó de machacarles a preguntas sobre los motivos del viaje; y en una ocasión, cuando Frank dijo algo sobre "la irremisible vaciedad de este país", John se detuvo en seco, estupefacto.
-Caramba -dijo-. Has dado en el clavo. La irrebisible vaciedad. Cantidad de gente ha caído en la cuenta del tema de la vaciedad; donde yo trabajaba antes no se hablaba de otra cosa. Nos pasábamos la noche a vueltas con la vaciedad. Eso sí, allí nadie decía "irremisible"; en eso éramos unos gallinas. Porque es posible que para ver la vaciedad haya que tenerlos bien puestos, pero para ver la "irremisibilidad" hace falta muchísimo más que eso. Y supongo que cuando ves lo irremediable que es la vaciedad ya no te queda más salida que largarte. Si es que puedes.
-Quizá -dijo Frank.

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