jueves, 3 de junio de 2010

Imagina que éste hubiera sido el discurso...


"Lo siento, pero yo no quiero ser emperador. Ese no es mi oficio. No quiero gobernar ni conquistar a nadie, sino ayudar a todos si fuera posible, judíos y gentiles, blancos o negros. Tenemos que ayudarnos unos a otros. Los seres humanos somos así, queremos hacer felices a los demás, no hacerlos desgraciados, no queremos odiar ni despreciar a nadie, en este mundo hay sitio para todos, la buena tierra es rica y puede alimentar a todos los seres. El camino de la vida puede ser libre y hermoso, pero lo hemos perdido, la codicia ha envenenado las almas ha levantado barreras de odio nos ha empujado hasta las miserias y las matanzas hemos progresado muy deprisa, pero nos hemos encarcelado a nosotros. El maquinismo que crea abundancia nos deja en la necesidad, nuestro conocimiento nos ha hecho cínicos, nuestra inteligencia duros y secos. Pensamos demasiado y sentimos muy poco. Más que máquinas, necesitamos humanidad; más que inteligencia, tener bondad y dulzura, sin estas cualidades la vida será violenta, se perderá todo. Los aviones y la radio nos hacen sentirnos más cercanos, la verdadera naturaleza de estos inventos exige bondad humana exige la hermandad universal que nos una a todos nosotros. Ahora mismo mi voz llega a millones de seres en todo el mundo a millones de hombres desesperados, mujeres y niños víctimas de un sistema que hace torturar a los hombres y encarcelar a gentes inocentes. A los que puedan oírme les digo: no desespereis, la desdicha que padecemos no es más que la pasajera codicia y la amargura de hombres que temen seguir el camino del progreso humano el odio de los hombres pasará y caerán los dictadores y el poder que le quitaron al pueblo se le reintegrará al pueblo y así mientras el hombre exista, la libertad no perecerá. Soldados, no os rindais a esos hombres que en realidad os desprecian, os esclavizan, reglamentan vuestras vidas y os dicen lo que teneis que hacer, que pensar y que sentir, os barren el cerebro, os ceban, os tratan como a ganado y como a carne de cañón. No os entregueis a estos individuos inhumanos, hombres máquinas, con cerebros y corazones de máquinas, vosotros no sois máquinas, no sois ganado, sois hombres, llevais el amor de la Humanidad en vuestros corazones, no el odio, sólo los que no aman odian, los que no aman y los inhumanos. Soldados, no lucheis por la esclavitud sino por la libertad . En el capítulo 17 de San Lucas se lee: el reino de Dios está dentro del hombre, no de un hombre ni de un grupo de hombres, sino de todos los hombres, en vosotros, vosotros, el pueblo teneis el poder. El poder de crear máquinas, el poder felicidad, vosotros, el pueblo, teneis el poder de hacer esta vida libre y hermosa de convertirla en una maravillosa aventura. En nombre de la democracia, utilicemos ese poder actuando todos unidos, luchemos por un mundo nuevo, digno y noble que garantice a los hombers trabajo y de la juventud un futuro y de la vejez seguridad. Con la promesa de esas cosas, las fieras alcanzaron el poder, pero mintieron, no han cumplido sus promesas, ni nunca las cumplirán, los dictadores son libres sólo ellos, pero esclavizan al pueblo, luchemos ahora nosotros para hacer realidad lo prometido, todos a luchar para libertar al mundo, para derribar barreras nacionales, para eliminar la ambición, el odio y la intolerancia, luchemos por el mundo de la razón, un mundo donde la ciencia, donde el progreso nos conduzca a todos a la felicidad, ¡soldados, en nombre de la democracia, debemos unirnos todos!" Discurso de Charles Chaplin en su papel de un barbero judío que es confundido por Hitler.

Me di cuenta de algo, estamos equivocados,
debemos pensar de otra manera,
debemos pensar con amor y tolerancia,
debemos respetarnos unos a otros,
porque somos todos iguales.
Si es que he causado dolor a alguien
es el momento de pedir perdón,
es el momento de construir un mundo de paz y amor,
es hora de cambiar la historia,
es hora del amor,
de abrazarse,
de amarse unos a otros.

martes, 1 de junio de 2010

Tú, con la oreja pegada a la pared esperando a que alguien llame. Eh, tú, ¿me ayudarás a cargar los ladrillos? Pero es sólo fantasía, el muro es demasiado alto para que puedas ver. No importa cómo lo intentes, no podrás ser libre. Y los gusanos comen tu cerebro. Eh, tú, fuera en la carretera siempre haciendo lo que los demás hacen, ¿puedes ayudarme? Eh, tú, al otro lado de la pared, ¿puedes ayudarme? Oye, no digas que no hay esperanza. ¿Hay alguien ahí afuera? Cuando soy un buen perro a veces me tiran algún hueso. Tengo asombrosos poderes de observación. Y tengo una necesidad urgente de volar. Pero no tengo ningún lugar donde volar. No puedo explicarlo y no lo entenderías. Así no es como soy yo. Con mi sonrisa vacía y mi corazón hambriento.

lunes, 10 de mayo de 2010






Un día como hoy, hace 53 años, John Simon Ritchie vino al mundo en la ciudad de Londres, hijo de John Ritchie y Anne McDonalds, sin saber que se convertiría en una leyenda del punk, con el nombre artístico de Sidney (Sid) Vicious y de que moriría a los 21 años por una sobredosis de heroína.
A mucha gente le cae mal Sid, piensan que es un drogadicto, alcohólico y un mamarracho... pero me da igual... yo le amo. Y desde aquí, le deseo que descanse en paz en el Infierno con su amada Nancy (con la que por fin pudo reunirse).

miércoles, 17 de marzo de 2010

Ni uno sólo entre los millones de hombres que existían en la tierra se hubiese sentido capaz de compadecerme. ¿Por qué, pues, había yo de sentir afecto por mis enemigos? No. Desde aquel mismo momento me consideré en guerra eterna contra todas las especies, y sobre todo, contra el hombre fatídico que me había dado el ser poniéndome en un mundo en el que sólo había miseria para mí.

jueves, 11 de marzo de 2010

Agosto, 1914, una plaza en Múnich: todos bailaban y festejaban el inicio de la primera guerra mundial y entre toda esa gente, había un señor con sombrero y bigote que era pintor de acuarelas. Su nombre era Adolf Hitler.

miércoles, 10 de marzo de 2010

miércoles, 3 de marzo de 2010

El Romanticismo

Si en la Ilustración brillaba la luz, en el Romanticismo nos abruman las tinieblas. Bajo el nombre de "Romanticismo" se esconde un grito desgarrador de libertad. Después de la caída de Napoleón, el Romanticismo, es una vía de escape para las jóvenes generaciones que aspiran a encarnar los principios revolucionarios.

El arte deja de regirse por la doctrina del Clasicismo.
El objetivo principal del arte no es la belleza, sino la expresión y sentimientos que pueden abrir horizontes mucho más amplios.
Emerge un deseo de que aparezca lo nuevo, insólito, oculto, reprimido, en una palabra, lo sublime, lo que está más allá del límite. Esta ansiedad provoca mucho más placer estético que la belleza.
Prima la subjetividad en detrimento de lo objetivo. Por medio del arte se intenta expresar el mundo interior del artista, aunque para ello haya que recurrir a mundos oscuros, penumbras o sueños.
Cobra importancia el tema de la magnitud. Se siente el mundo como algo inabarcable a lo que el hombre es incapaz de llegar. Esto genera un sentimiento de inferioridad y una angustia ante las fuerzas incontrolables de la Naturaleza.
Hay un vivencia profunda de la religión.
Se impone el gusto por lo exótico. Se valora lo distinto, se valora la originalidad de ahí que la mirada se fije profundamente en mundos orientales. Ambientes nocturnos, cementerios, ruinas, casas abandonadas, Iglesias vacías... historias sobrenaturales (Drácula, Frankestein)
El Romanticismo es un culto al YO.
Se usan personajes rebeldes, solitarios, insatisfechos y trágicos.
Idealización de todo, porque el romántico vive en un mundo que no le gusta y por eso idealiza uno mejor lo que le sirve de escapatoria.
Idealiza el amor. El amor es fundamental para la vida de un romántico. Y es trágico, no correspondido. Debe acabar en muerte, suicidio.
Se enfrentan con la Iglesia
Rechaza la razón.
Facilita la aparición de leyendas y mitos.